Ana María – Capítulo 20 – En el café

Cuento para practicar

Ana María – Capítulo 20

Aquí pueden seguir escuchando el cuento de Ana María, una chica española que hace un intercambio universitario en Düsseldorf.

Nuevamente pueden escuchar la versión completa, sin pausas, y también la versión con pausas para repetir y practicar la pronunciación. Yo leo cada frase dos veces para que puedas practicar con tranquilidad.

Les recomiendo que escuchen primero la versión completa, sin pausas, y después lean el texto (abajo está la versión completa escrita, también en formato PDF, para imprimir).

Aquí está el índice con todos los capítulos completos de Ana María

Versión sin pausas:

Versión con pausas:

Capítulo 20

 En el café – una charla con muchas emociones

Ana María se metió en la cama, cerró los ojos y trató de dormir, pero no pudo. No se sentía nada bien. Y todo porque había visto a Tomás y a Romina besándose. Se sentía ridícula.

¿Cómo era posible? ¿O realmente se había enamorado de Tomás, a pesar de que había intentado una y otra vez que no pasara? Ella quería mantenerse racional, fuerte, independiente, concentrada en sus estudios y nada más…

Al día siguiente, Ana María se levantó tempranísimo porque había quedado con unas compañeras de  facultad. Querían encontrarse en la biblioteca para estudiar. Así que se duchó, se vistió rápidamente y salió de la casa sin ver a Romina, que había vuelto muy tarde de la fiesta y todavía estaba durmiendo.

En la biblioteca no estaba muy concentrada y cuando sus compañeras le preguntaron qué le pasaba les dijo que había dormido muy poco la noche anterior. Al salir de la biblioteca, sonó su móvil. Era Tomás, que quería verla de inmediato.

– ¿Ahora mismo?, le preguntó Ana María, sin poder evitar una sensación de alegría que recorría todo su cuerpo al escuchar la voz de Tomás.

– ¿Dónde estás?, le preguntó Tomás.

– Saliendo de la biblioteca, camino al súper para comprar un par de cosas.

– Ve al café que está al lado de la biblioteca y espérame, que ya voy.

Ana María estaba un poco nerviosa. A ella no le gustaban las sorpresas ni las situaciones complicadas y no sabía por qué Tomás quería enontrarse con ella.

Para colmo de males, Romina le había escrito un whatsapp diciendo que había conocido a un hombre interesantísimo en la fiesta del día anterior. Quizás Tomás quería contarle algo sobre eso. Quizás Tomás quería hablar con ella sobre Romina porque le gustaba…

Entró en el café, se sentó, pidió un café con leche y, dos minutos después, entró Tomás. Se saludaron con dos besos en la mejilla, como siempre, y Tomás se sentó al lado de ella, sin poder dejar de mirarla.

– ¿Por qué querías verme tan urgentemente? ¿Pasó algo?, le preguntó Ana María con ese estilo seco y racional tan característico de ella.

– No, no pasó nada. Solo tenía ganas de verte para explicarte un par de cosas, Ana María. Creo que ayer me viste en una situación…

– No tienes que explicarme nada, Tomás, lo interrumpió Ana María quizás demasiado bruscamente y poniéndose roja.

En ese momento, Tomás tomó sus manos, se acercó a ella y besó muy suavemente sus labios.

– Ana María, yo no sé si tú sientes lo mismo, pero yo estoy loco por ti. Me gustas mucho. No puedo dormir de noche, no puedo trabajar de día, todo el tiempo estoy pensando en ti. Ninguna mujer me ha gustado tanto en toda mi vida, y mira que he conocido a muchas. Quiero conocerte mejor.

– Ana María estaba tan perpleja que no sabía qué decir. Estaba completamente roja, o eso pensaba, con la boca abierta y muda por la sorpresa.

Archivo PDF: Ana María_Capítulo 20

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