Aprender español con historias: Las historias de Ángela Santos, episodio 8

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 8

Era viernes. El dos de agosto a las once de la noche. En Buenos Aires hacía un frío de locos, porque claro, era pleno invierno.

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Podcast para aprender español con historias: Ángela Santos – episodio 7

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 7

Ángela estaba muy feliz con su nuevo coche, el Citroen C3 rojo que se había comprado hacía solamente un mes. Era precioso y le quedaba muy bien. Era elegante y, a su vez, desenfadado. Además, otra característica muy importante para su trabajo temporario de taxista: era comodísimo, tanto para ella como para sus pasajeros, que siempre se sentaban adelante, al lado de Ángela.

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Podcast para aprender español: Ángela Santos, episodio 6

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 6

El coche de Ángela, su hermoso Smart blanco, ya no funcionaba bien y el arreglo le costaría más que un coche nuevo. Por eso, con una gran tristeza en el corazón, Ángela había decidido cambiar de coche. Con una de sus mejores amigas, Carolina, pasaron todo un sábado de junio yendo de una concesionaria de coches a otra, hasta que encontraron el coche ideal para Ángela: un Citroen C3 rojo. Precioso. A Ángela le parecía un coche muy femenino, aunque seguramente también había muchos hombres a los que les gustaba. Continuar leyendo «Podcast para aprender español: Ángela Santos, episodio 6»

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Aprender español con historias para escuchar: Ángela Santos – episodio 4

Aprender español con historias para escuchar: Ángela Santos – episodio 4

Era viernes. Un viernes de abril. Hacía frío en Buenos Aires. Claro, era otoño. Eran las seis de la tarde y Ángela había salido hacía unos minutos de la facultad. Le encantaba el estudio de Psicología. Le interesaba mucho todo lo que aprendía en la universidad.

Había quedado con una vieja amiga para tomar un café al lado de la universidad, donde la mayoría de los estudiantes pasaba horas estudiando, charlando con otros estudiantes o simplemente disfrutando de unos minutos de descanso entre clase y clase o al finalizar el día o, a veces, antes o después de un examen. Continuar leyendo «Aprender español con historias para escuchar: Ángela Santos – episodio 4»

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Podcast para aprender español con historias – Ángela Santos – episodio N° 1

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 1

Eran las seis y media de la mañana y Ángela estaba conduciendo por la Avenida Santa Fe, en la ciudad de Buenos Aires. Su próximo cliente la iba a esperar en la esquina de la Avenida Santa Fe y Callao, delante de la librería El Ateneo. Ángela conducía lentamente, porque estaba llegando a su destino. En aquel momento, vio a una mujer de unos 35 años, que estaba llegando a la librería y que observaba la calle atentamente.

Ángela se detuvo y le abrió la puerta delantera a la mujer. Ella preguntó tímidamente: “¿Tú eres Ángela Santos?”

-Sí, soy yo. Entra, entra y siéntate, por favor.

-Muchas gracias, vamos a la Avenida Cabildo al 1600, contestó la mujer con un marcado acento inglés o escocés.

La mujer se sentó al lado de Ángela en su Smart blanco, el coche que se había comprado hacía un mes, para poder comenzar a trabajar de “taxista” en su tiempo libre. No era una taxista propiamente dicha, sino que trabajaba para una empresa que ofrecía un sistema especial, muy práctico para Ángela, con el cual podía ganar dinero en su tiempo libre, sin tener la necesidad de estar empleada. Solo necesitaba un coche y un teléfono móvil moderno para poder usar la aplicación de la compañía.

Ángela estudiaba Psicología en la Universidad de Buenos Aires y estaba a punto de terminar su carrera. Quería ganar un poco de dinero porque la situación económica del país no era ideal y ella tenía que apoyar a sus padres. Así que durante las vacaciones universitarias, los fines de semana, cuando no tenía exámenes o en todo momento libre, Ángela salía con su Smart a la búsqueda de clientes.

-Esta ciudad es un monstruo, comentó la turista.

-¿Te parece? ¿Tú de dónde eres?, le preguntó Ángela.

-De Londres. Estoy acá por un tiempo solamente, porque vine por mi novio. Él es porteño. Vive y trabaja en Buenos Aires.

-Ah, qué bien… siempre pasaba lo mismo: bastaba que Ángela formulara una pregunta para que sus clientes comenzaran a contarle la historia de su vida, completita, de principio a fin. Y para Ángela, que quería ser psicóloga, era una práctica excelente.

-Sí… me enamoré mucho de ese hombre. Sigo enamorada, en fin… pero no sé si es la persona ideal para mí…

-¿Por qué?, preguntó Ángela.

-Porque me hace sufrir mucho. Es muy colérico. Tiene días en los que está de excelente humor y todo está bien y tiene otros días en los que se levanta por la mañana de muy mal humor, me grita, me insulta, es muy difícil convivir con alguien así. Yo estoy muy, muy mal, no sé qué hacer. Justamente ahora voy a casa de una amiga mía de Inglaterra para charlar y ver qué puedo hacer.

La mujer ya no podía controlar sus lágrimas y empezó a llorar desconsoladamente. Ángela abrió la guantera y sacó unos pañuelos de papel. Le dio el paquete a la mujer, que lo tomó y sacó un pañuelo.

-¿Cuánto tiempo hace que estás con él?, siguió Ángela.

-Ya son varios años. Tenemos una relación a distancia. Yo soy la que viene una vez por año acá. Puedo darme el lujo, porque soy periodista y puedo trabajar desde cualquier lugar.

Ángela la miró de reojo. Una situación absolutamente ideal. Una mujer atractiva como esta, evidentemente sin problemas financieros, ya que de lo contrario no podría viajar por el mundo como lo hacía, con un trabajo absolutamente ideal que le permitía ser libre y trabajar mientras conocía otros países… y se ponía de novia con un colérico que le hacía la vida imposible. Lo que le faltaba a esa mujer era, probablemente, una buena porción de autoestima. Y unas cuantas sesiones de terapia. Ángela nunca hablaba mucho durante estas charlas en el coche, mientras conducía. Pero generalmente, las personas que viajaban con ella se sentían mucho mejor después del viaje y siempre le agradecían por haber escuchado con tanta paciencia.

La mujer seguía llorando, pero ya estaba más tranquila. Miraba los edificios de la ciudad mientras se acercaban a Belgrano, el barrio en el que aparentemente vivía su amiga de Inglaterra, y parecía mucho más tranquila que unos minutos atrás.

Cuando estaban acercándose a la Avenida Cabildo al 1600, la mujer le agradeció a Ángela de todo corazón y se bajó del Smart, con una sonrisa en los labios.

Archivo PDF: Las historias de Ángela Santos_1

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Podcast para aprender español con historias – Ángela Santos – episodio 3

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 3

Ángela había estado todo el sábado transportando gente de acá para allá por toda la ciudad de Buenos Aires. Estaba bastante cansada. Generalmente, ella solía aprovechar los fines de semana para trabajar. En épocas de examen no podía, porque prefería concentrarse en sus estudios de Psicología. No le faltaba mucho para terminar su carrera. Pero ese sábado de febrero no tenía nada que estudiar.

-Mi último cliente de hoy, pensó Ángela cuando aceptó el viaje. Esteban Monteverde, según la información de su aplicación. Un viaje desde la calle Suipacha y Juncal hasta la calle Alvear, en Martínez. Lindo viaje. Largo. Y como ella vivía en Acassuso, le quedaba de paso. Así podía terminar el día con ese último viaje. Continuar leyendo «Podcast para aprender español con historias – Ángela Santos – episodio 3»

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Podcast para aprender español con historias – Ángela Santos – episodio N° 2

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 2

Ángela acababa de aceptar su próximo viaje. La señora se llamaba Nilda Morales y estaba a 2 km de donde estaba Ángela. El trabajo era fantástico y le permitía a Ángela ganar un poco de dinero para financiar sus estudios y ayudarles a sus padres en esa época de crisis. Los clientes marcaban en la aplicación del teléfono móvil adónde querían viajar y la aplicación les buscaba el coche más cercano. El pago se hacía con tarjeta de crédito, así que Ángela no tenía que llevar dinero en su coche, su precioso Smart blanco, ideal para moverse por la ciudad de Buenos Aires.

Eran las cuatro de la tarde y Ángela estaba llegando a la Avenida San Martín, en Villa Crespo y pudo ver a una señora mayor, muy elegante, vestida con una falda azul y una chaqueta blanca, que estaba mirando la calle, probablemente esperándola a Ángela. Ángela detuvo su coche y estiró el brazo para abrir la puerta derecha del Smart.

-Buenos días, señora, saludó sonriente.

-Buenos días. Muchas gracias, señorita. ¿Es usted Ángela Santos?

-Sí, soy yo, contestó Ángela cortésmente.

La señora, de unos setenta y cinco años, se sentó en el asiento de acompañante.

-Es la segunda o tercera vez que uso este servicio. Discúlpeme si no sé bien qué tengo que hacer ahora.

-No tiene que hacer nada, señora. Usted ya había indicado que quería viajar al ex Hospital Francés de la calle La Rioja, en Boedo. ¿Es correcto?

-Sí, lo es. Lamentablemente lo es, suspiró la señora con tristeza en la voz.

Ángela la miró de reojo, pero no dijo nada. Siempre dejaba que la gente le contara, pero solo si quería. A ella no le gustaba preguntar, porque no quería molestar a sus pasajeros. Ella tenía un alto grado de empatía con las personas y, generalmente, la gente le contaba todo a ella. También si no la conocían.

-Mi marido está en el hospital en este momento, comenzó a contar la señora. Está allí desde hace dos días. Yo todavía no lo puedo creer, dijo la mujer y su voz se quebraba mientras hablaba.

Ángela tomó el paquete de pañuelos que estaba en la guantera y se lo dio a la mujer.

-Lo lamento mucho, dijo.

-Mi marido y yo llevamos casados cincuenta y dos años. Imagínese… Tenemos cuatro hijos. Dos de ellos, Susana y Federico, viven en Europa, en Francia, Carlos vive en Estados Unidos y nuestra hija Marta vive acá, en Buenos Aires. Mi marido tuvo un ACV hace dos días. Es bastante grave y no sé cómo hacer para estar sin él. Todos los días voy al hospital por la tarde, mi hija va por la mañana y tenemos amigos que nos ayudan y se quedan con él también por la noche, para que nunca esté solo.

Ángela conducía tranquilamente por las calles de la ciudad y podía imaginar perfectamente a esa pareja de ancianos, viviendo juntos tanto tiempo, con una hermosa familia que vivía repartida por todo el mundo, como su propia familia. Ángela tenía dos hermanas, Viviana y Daniela, las dos vivían en Europa. Viviana, en Suecia, con su marido y sus hijos y Daniela en Francia. Estaba haciendo su máster en Comunicación.

En ese momento sonó el teléfono móvil de Nilda Morales y ella atendió. Ángela podía notar la tensión del ambiente. Nilda escuchaba atentamente lo que la persona le decía.

-Muchas gracias, doctora. Muchas gracias. Le agradezco inmensamente. Yo llego al hospital en…

-Quince minutos, le dijo Ángela rápidamente.

-Quince minutos, doctora…. Sí. Claro. Cómo no. Voy a ir directamente a la habitación de mi marido entonces. Sí…. Muchas gracias y hasta enseguida.

Ángela sintió una gran alegría, sin saber bien por qué se alegraba tanto, porque no conocía a Nilda Morales, pero sentía que aquí había pasado algo bueno. Una buena noticia que alegró mucho a Nilda.

-Parece que mi marido está muchísimo mejor. La doctora acaba de contarme que salió de la terapia intensiva y que yo podía ir a verlo a su habitación.

Estaban esperando delante de un semáforo rojo. Ángela miró a su pasajera, que estaba feliz y sonreía de oreja a oreja, y se sintió agradecida por tener este trabajo, que empezó por una necesidad de ganar dinero y se estaba convirtiendo en una forma de vida.

Antes de bajarse del Smart blanco, Nilda Morales abrazó a Ángela y se dieron un beso en la mejilla.

-Gracias. Gracias por escucharme y por estar aquí en este momento.

-Con mucho gusto, señora. Le deseo todo lo mejor a usted y a su hermosa familia.

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Podcast para practicar español con historias para escuchar

Podcast para practicar español con historias para escuchar

Hola a todos y bienvenidos al blog Ganas de hablar.

Yo soy Cristina y este blog está pensado para ayudarles a ustedes a mejorar sus conocimientos de español.

Hoy les traigo un regalo muy especial,que es un nuevo plan o una nueva idea que tengo para el año 2019 y es así: una vez por mes les voy a traer una historia que les voy a contar en español con los subtítulos y con imágenes probablemente… pienso que van a hacer siempre de la ciudad de Buenos Aires porque la historia es la siguiente:

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