Podcast para practicar español: Las historias de Ángela Santos

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 4/2021

—Hola mamá, buen día. ¿Qué tal todo? ¿Cómo está papá?

—Hola hijita, dijo Inés. Estamos muy bien. Te queríamos contar una buena noticia, empezó Inés, la mamá de Ángela, hablando por teléfono con su hija.

Por la voz de su madre Ángela podía imaginársela sonriendo.

Era viernes, 23 de abril de 2021, en Buenos Aires hacía un poco de frío, pero todavía no había llegado el otoño. Las temperaturas eran de quince grados a las diez de la mañana, y toda la gente sentía que hacía muchísimo frío. Cuando Ángela hablaba con sus hermanas, que vivían en Europa, ellas se reían y decían: acá esas temperaturas son primaverales.

—Sí, Ángela, siguió su mamá, porque tu papá y yo acabamos de recibir la noticia de que nos podemos vacunar la semana que viene, el lunes 26 de abril.

—Ah, pero qué excelente noticia, mamá, cómo me alegro. Entonces este fin de semana tendríamos que encontrarnos para hacer un asadito y para celebrar esta buena noticia. ¿Qué te parece?

Ángela estaba realmente muy aliviada. La situación de la pandemia de Covid 19 no le daba miedo a ella personalmente, pero sí estaba muy preocupada por sus padres, que ya eran personas mayores y Ángela, que era la única de las tres hermanas que estaba viviendo en Buenos Aires, sentía el peso de la responsabilidad por sus padres.

—Muy buena idea, Ángela. Vamos a celebrarlo con un rico asadito. Y, si te parece, organizamos una charla por Zoom con Viviana y Daniela.

Viviana y Daniela, las hermanas de Ángela, vivían en Europa. Viviana vivía con Sven y sus dos hijos, Alexander y Max en Estocolmo. Daniela vivía en Francia y tenía un novio francés, Pierre. Cada una de las hermanas estaba viviendo esta odisea de la pandemia a su manera. De alguna manera, una de las únicas cosas positivas, quizás, fue el uso generalizado de plataformas como Zoom para la comunicación. Y eso sí que era una gran ventaja para la familia de Ángela, que estaba repartida por el planeta.

—Me parece genial, mami. Y el lunes 26 yo los llevo a papá y a vos al centro de vacunación. ¿A qué hora les tocó el turno?

—A las 11:30 tenemos que estar en el consultorio de nuestra médica, la doctora D’Anna.

Ángela se estiró en su sofá, tomó un sorbo de su té verde y sonrió feliz, mientras su madre seguía contándole todo tipo de historias sobre lo que le habían dicho sus vecinos, que doña Teresa ya había recibido su vacuna, que se había sentido bastante mal las primeras horas del día siguiente pero ya estaba mejor, que don Andrés también ya se había vacunado y había estado dos días en cama.

—A propósito, Ma, ¿cuál es la vacuna que les van a dar?

—No estoy muy segura, hija, pero creo que la doctora D’Anna comentó algo sobre la Sputnik.

—Bien. No sé por qué, pero me parece que me gusta más que la de Astra Zeneca, aunque, para ser sincera, no tengo ni idea de todo esto y creo que deberíamos confiar, así que: confiemos. Mañana a las 12:00 voy a su casa y llevo una ensalada de papas y la carne para hacer juntos ese delicioso asado. También voy a combinar con Vivi y Dani para organizar nuestra charla por Zoom. Hasta mañana, mamá.

—Hasta mañana, querida mía.

Archivo PDF: Las historias de Ángela Santos_04-2021

 

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