Podcast para practicar español: Las historias de Ángela Santos, episodio 12

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 12

Era el 24 de diciembre de 2019. Toda la familia estaba reunida en la casa de Inés y Antonio, los padres de Ángela. Hacía muchísimo calor, porque era verano en Buenos Aires y, como todos los años, la familia Santos celebraba la Nochebuena en casa, en familia, con un asado argentino, muchas ensaladas y buenos vinos.

Y lo mejor de todo: este año estaban también Viviana, la hermana mayor de Ángela, con su marido Sven y sus dos hijos, Alexander y Max. Ellos vivían en Estocolmo, Suecia, y venían bastante seguido a Argentina, muchas veces para las Fiestas, para celebrar en familia.

También estaba Daniela, la hermana menor, que vivía en París con su novio Pierre. Y esta vez, Pierre también había decidido pasar las Fiestas junto a la familia de Daniela. Pierre sentía fascinación por Buenos Aires y sus habitantes, que según él eran bastante locos, entusiastas, fanfarrones, snobs y mucho más, pero gente buena y muy agradable.

Así que toda la familia estaba dando vueltas por la casa, cada uno estaba haciendo alguna cosa, más o menos importante, para ayudar a preparar la cena. Los niños, Alexander y Max, eran los que más excitados estaban, porque ya no veían la hora de recibir los regalos de Navidad. Viviana y Sven habían elegido nombres que se pudieran pronunciar tanto en sueco como en español. Alexander tenía seis años y Max, tres. Los chicos eran muy activos, totalmente normal para dos varones de esas edades. No podían dejar de dar vueltas alrededor del arbolito de Navidad, con sus lucecitas de colores que se prendían y se apagaban, se prendían y se apagaban, una y otra vez.

Inés estaba en la cocina con sus tres hijas, todas trabajando, cortando tomates, cocinando las papas para hacer varias ensaladas, lavando frutas para el postre, cortando la carne y poniéndola en bandejas para llevársela después al asador, Antonio. El asado era una tradición sagrada para los argentinos. Y tanto Sven como Pierre amaban esa tradición. Eran momentos mágicos que pasaban en familia y ninguno de ellos conocía algo similar y lo disfrutaban plenamente.

La mesa ya estaba casi lista, con decoración navideña, platos, copas, cubiertos, todo haciendo juego y decorado con mucho estilo y buen gusto.

Esta vez, como estaban los niños, la familia iba a cenar mucho más temprano que de costumbre, a las siete de la tarde, porque los niños eran muy pequeños y no podrían esperar hasta las diez de la noche para cenar. Así que Papá Noel llegaría más temprano aquel día. Mientras los niños estaban en la piscina disfrutando del sol, Viviana, Daniela y Ángela colocaron los regalitos de Navidad debajo del arbolito que estaba en la sala de la casa y cerraron la puerta para que los niños no vieran nada. Ellos tenían prohibido entrar en la sala antes de que sonara la campanita indicando que Papá Noel había llegado… Y esto había pasado a las cuatro de la tarde, para que los niños pudieran abrir sus regalos y empezar a jugar mientras los adultos preparaban la comida y decoraban la mesa.

—Vamos a hacer un brindis por todos nosotros, dijo Inés, elevando su copa de Malbec y sonriendo feliz, por tener a toda su familia reunida en su casa, celebrando.

—Salud, dijeron todos, elevando sus copas y con caras radiantes.

—Por todos nosotros, por la vida, por la salud, dijo Antonio, feliz también y muy agradecido por todo lo que había logrado en su vida. Con amor y con mucha sabiduría, a pesar de los problemas, de las situaciones complicadas que se vivían una y otra vez en su país, Inés y Antonio siempre habían sido personas optimistas y satisfechas con sus vidas en cada momento que les tocó vivir.

—Y sobre todo, continuó Antonio, quiero agradecerles a estos dos yernos míos, Sven y Pierre, que siempre vuelven acá a visitarnos en Buenos Aires.

—Bueno, bueno, basta de tanto brindis, porque nos vamos a poner a llorar todos y no es lo que queremos, dijo Ángela contenta y sonriente.

—Un gran aplauso al asador, siguió Ángela y empezó a aplaudir. Todos la acompañaron inmediatamente y Antonio empezó a repartir los choripanes, una de las grandes delicias del asado argentino.

Archivo PDF: Las historias de Ángela Santos_12

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2 opiniones en “Podcast para practicar español: Las historias de Ángela Santos, episodio 12”

  1. Hola Cristina! Muchas gracias para compartir los tradiciones de noel en Argentina. Me gusta mucho leer los cuentos y el podcast de Angela Santos. Saludos y te deseo un feliz Navidad!
    Gun-Britt de Suecia

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