Podcast para aprender español con historias: Ángela Santos – episodio 7

Las historias de Ángela Santos, estudiante de Psicología en Buenos Aires

Episodio 7

Ángela estaba muy feliz con su nuevo coche, el Citroen C3 rojo que se había comprado hacía solamente un mes. Era precioso y le quedaba muy bien. Era elegante y, a su vez, desenfadado. Además, otra característica muy importante para su trabajo temporario de taxista: era comodísimo, tanto para ella como para sus pasajeros, que siempre se sentaban adelante, al lado de Ángela.

Aquel día, el viaje que ella estaba haciendo era un viaje privado. Quería encontrarse con Sven, el marido de Viviana, la hermana mayor de Ángela. Sven era sueco y vivía en Estocolmo con Viviana y sus dos hijos pequeños, Alexander y Max, de cuatro y dos años, respectivamente.

La joven familia estaba pasando sus vacaciones en Argentina, porque Viviana cumpliría 30 años el 12 de julio y habían viajado los cuatro para celebrar ese día tan importante junto a la familia.

Era el 5 de julio y Sven quería conversar con su cuñada, Ángela, para organizar la fiesta sorpresa que prepararían para Viviana. Por su puesto que la fiesta sería en la casa de los padres de Ángela, en Martínez. Invitarían a los mejores amigos de Viviana, que eran unos cuantos, en total unas veinte personas.

Sven estaba aprendiendo español, tomaba clases en Estocolmo, y ya lo hablaba bastante bien.

-Entonces estamos de acuerdo en hacer la fiesta el  sábado 14 de julio al mediodía, ¿no?, preguntó Sven. Estaban sentados en un café de la localidad de San Isidro, bastante lejos de la casa de los padres de Ángela, para que Viviana no se enterara de nada, ya que todo sería una sorpresa para ella.

-Sí. Preparamos un asado y unas cuantas ensaladas, una tortilla de papas, algunos postres. Además, los amigos de Viviana ya todos dijeron que cada uno traería algo, ensalada o postre, así que todo bien. Muy fácil para todos, mamá y papá no tendrán tanto trabajo y tú y yo nos encargamos de comprar la carne y las bebidas.

-Sí, excelente idea, Ángela. Además, tú te encargarás de la decoración del quincho y del jardín, ¿no? El tiempo actualmente está muy bonito aquí. Hace frío, por supuesto, porque es invierno, pero no llueve y podemos estar en el quincho y en el jardín, siguió Sven.

Él le había contado a Ángela que le encantaba el “quincho”. La primera vez que estuvo en Argentina se había sorprendido mucho, porque los amigos de Viviana tenían quinchos en sus casas y todos hablaban del “quincho” y Sven jamás había escuchado ese nombre en las clases de español y no podía imaginarse qué era.

El nombre le parecía divertido y un poco exótico. Hasta que vio el primer quincho y comprendió: era una construcción que se hacía en el jardín, en algunos casos era una pequeña casita y en otros era una construcción que solo tenía techo y no tenía paredes, siempre muy cerca de la parrilla, donde los argentinos hacían sus amados asados, lo que él había aprendido con el nombre “barbacoa” en sus clases de español en Estocolmo. La primera vez que él dijo:

-¿Cuándo voy a probar mi primera barbacoa típicamente argentina?, Ángela y sus padres se miraron sin comprender una palabra de lo que estaba diciendo. Sven tuvo que insistir:

-¿No es que los argentinos tienen la mejor carne del mundo y la preparan a la parrilla? ¿Eso no es una barbacoa?

-Ahhhhhh, te refieres al asado, dijo Ángela, sonriendo. Sí, claro. Los asados son muy importantes para nosotros. Una tradición que va mucho más allá de comer carne a la parrilla. Es una tradición que reúne a familia y amigos desde hace muchísimos años.

-Bueno, ahora tengo que volver a la casa de tus padres, Ángela, ya que si no, Viviana se va a preguntar dónde estoy y por qué tardo tanto en comprar las cosas para la comida

-Perfecto, Sven. Muchas gracias por todo y yo voy al aeropuerto a buscar a Daniela, que llegará de un momento a otro.

Se dieron un beso en la mejilla, a la usanza argentina, y Ángela se puso en marcha para ir a aeroparque a buscar a su otra hermana, Daniela, que llegaría en una hora de Misiones, donde había pasado unos días con su novio.

Daniela estaba haciendo su máster en París y también se había tomado vacaciones para poder celebrar el cumpleaños de 30 de su hermana. Gran fiesta familiar y una hermosa manera de reunirse todos, después de tanto tiempo.

Archivo PDF: Las historias de Ángela Santos_7

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